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Estados Unidos: Cerebros y fronteras The Economist
Al impedir la entrada de personas talentosas desde otras partes del mundo, ese país se está dañando a sí mismo.
THE ECONOMIST
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Las imágenes dominantes del debate sobre la inmigración a Estados Unidos están bien establecidas: inmigrantes ilegales marchando por las calles de ciudades como Los Ángeles o Chicago; congresistas enojados demandando que Estados Unidos controle sus fronteras.
Por ello, se espera que Estados Unidos encuentre una manera justa de legalizar el estatus de esas masas que han arriesgado tanto por llegar allí, pero el inentendible foco sobre los inmigrantes pobres ha oscurecido la suerte de esos trabajadores capacitados y más ricos.
Puede ser que algunos merezcan menos pena que otros, pero la forma en que Estados Unidos trata a esas personas podría ser aun más importante para su economía que su actitud hacia los inmigrantes ilegales.
Las industrias de alta tecnología han alcanzado grados notables gracias a personas nacidas fuera del país.
De acuerdo a ciertos cálculos, unas 3.000 empresas tecnológicas de Silicon Valley fundadas a partir de los años 80 -un 30% del total- fueron creadas por emprendedores con raíces en la India o China.
Los departamentos de ciencia e ingeniería de las principales universidades de Estados Unidos tienen entre sus graduados más brillantes a personas de todo el mundo. Muchos de ellos se han quedado en Estados Unidos y han creado riqueza para ellos y el país en que se han establecido.
Pero los temores sobre la seguridad nacional y preocupaciones de inseguridad económica han llevado a que Estados Unidos esté pensando en cortar su flujo vital de talento.
En 2001 autorizó 200.000 visas del tipo H-1B para trabajadores altamente especializados, y en 2004 esa cifra se redujo a sólo 65.000.
De hecho, en el consulado norteamericano de Chennai, en la India, la espera para conseguir una ansiada entrevista para optar a una visa es de más de 160 días.
En una carta reciente al Congreso, Bill Gates advirtió que la ausencia de visas y de "green cards" para trabajadores capacitados estaba amenazando la competitividad de Estados Unidos "en la medida en que otros países se benefician del talento internacional que los empleadores estadounidenses no pueden contratar ni retener".
Lo que Gates no agregó en su carta es que los grandes empleadores norteamericanos pueden escapar de esa larga espera por las visas.
Después de todo, Microsoft tiene cuatro grandes centros de investigación, y sólo uno de ellos está dentro de Estados Unidos. Los otros están en Bangalore, Beijing y Cambridge, Inglaterra.
La situación es tan peligrosa para la economía de Estados Unidos, que es probable que el Congreso haga algo, si es que pasa definitivamente el proyecto de ley.
Pero el remedio más probable para aumentar las visas y "green cards" para los trabajadores capacitados no va lo suficientemente lejos.
Últimamente, Estados Unidos se ha estado moviendo hacia un régimen en que si un empleador estadounidense le ofrece un trabajo legítimo a una persona, ésta puede tomarlo.
Aun cuando el temor de competencia por mano de obra más barata lo haga políticamente imposible, todavía hay un fuerte incentivo para aceptar a aquellos inmigrantes que tienen ofertas de trabajo.
Otras partes del mundo ya están actuando. Por ejemplo, los australianos, canadienses y suizos han sido exitosos en atraer talentos extranjeros adoptando para ello un sistema de inmigración que pone puntos y favorece a los más capacitados.
Los 25 países de la Unión Europea (UE) han sido menos exitosos, pero algunos están tratando de ponerse al día.
La necesidad de atraer a talentos europeos del Este ayudó a persuadir a cuatro miembros de la UE para que aprobaran el libre movimiento de trabajadores.
En Francia, incluso, hay un controversial plan para hacer un sistema selectivo.
En tanto, no está bien enfocar el debate en términos de amenazas y competencia.
Las mejores universidades de Estados Unidos y las industrias de alta tecnología son un imán para el talento mundial, y el mundo entero se ha beneficiado de los resultados. Por ello, es de interés mundial que Estados Unidos mejore su actual política de inmigración."
Fuente: El Mercurio