"Importancia de las mujeres en crecimiento económico mundial
THE ECONOMIST
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En Inglaterra hay más mujeres que hombres que quieren ser doctores, y hay encuestas que indican que alcanzan mayores retornos financieros que los hombres. Incluso, el aumento del empleo femenino en países desarrollados ha sido la fuerza principal del crecimiento en las últimas décadas.
Esas mujeres han contribuido más a la expansión del PIB mundial de lo que han aportado las nuevas tecnologías a los nuevos gigantes, como China e India.
Súmele a ello el valor del trabajo hogareño y el cuidado de los niños. Eso, probablemente, implicaría que expliquen más de la mitad de la producción mundial. Lo que es cierto es que las mujeres aún ganan menos y son pocas las que llegan a los puestos más altos de una empresa, pero en la medida en que los prejuicios caen, las mujeres aún tendrán espacio para ampliar su productividad e ingresos.
Los gobiernos también debieran confiar en su potencial. Las mujeres alegan -justamente- por siglos de explotación. Aunque, para un economista, aún no son "explotadas" lo suficiente: siguen siendo el recurso menos utilizado del mundo. Llevar a más de ellas al trabajo es parte de la solución de muchos de los problemas económicos.
Algunas personas creen que si las mujeres se dedican más al trabajo en vez de preocuparse de sus hijos, esto impulsará el PIB, pero creará externalidades sociales negativas, como tasas de natalidad más bajas. Pero países desarrollados donde trabajan muchas mujeres, como Suecia y EE.UU., tienen tasas de natalidad más altas que países donde más mujeres se quedan en casa, como Japón e Italia.
Otros temen que el movimiento de mujeres hacia la fuerza laboral pagada pueda resultar a expensas de los niños. Aun así, la evidencia está mezclada. Por ejemplo, un estudio de Suzanne Bianchi, de la Universidad de Maryland, demostró que en promedio las madres pasaban el mismo tiempo cuidando a los niños en 2003 que en 1965.
En tanto, el aumento del trabajo fuera de la casa influyó en menos tiempo libre, tareas domésticas y horas de sueño.
En países en vías de desarrollo, donde menos niñas que niños van al colegio, invertir en educación significará un gran retorno económico y social. No sólo las mujeres serían más educadas y productivas, sino que serían madres de hijos más educados y saludables."
Fuente: El Mercurio

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